Creo que aún tal vez piensas en mi...Creo poder captarlo. Creo que al fin nada tiene fin...Creo DE-SES-PE-RA-DA. Creo que morir es una sensación, creo que vivir también podría serlo pero ahora es algo mucho más real...Me acuerdo que entré, y eras vos, después me perdí mirándote y te reías de mi cara de maldad, Entonces sentí la cima del amor, y si me caí no importa, porque todo todo todo todo todo todo esto fue de las dos. Y creo también que ya estoy muerta, creo que perdí la razón y que no voy a recuperarla. Creo que soy inerte, ya no sonrío, pero tampoco lloro. Creo que ahora preferiría llorar, al menos me sentía viva. Creo poder captarlo. Creo que hay algo adentro mío a punto de estallar, siento el paso del tiempo que se convirtió en cuenta regresiva. Creo que ya nunca voy a poder escuchar “Los restos de nuestro amor”, creo que debería dejarte en paz. Creo que si no puedo ser feliz no tiene por qué llegarte. Vas a ser feliz. Creo poder captarlo. Y las violetas que coronan tu tristeza, y las guirnaldas de tu inmensa soledad...sos tan hermosa que jamás vas a dejar de brillar así, aquí o allá, sos parecida a los planetas que se mueven por ahí, que no podés parar ya nunca de girar. Y la tormenta se terminó, y se llevó todo lo que había. Ahora Todo está devastado y pueden pasar eternidades hasta que se recupere. Es el tiempo que se aleja a diez mil por hora, de todos... Y todos mis sueños se van a perder en el Sol. Y sigo en esta inmensa ciudad, recorriendo viejos caminos que conozco bien, la misma gente, en el mismo lugar. Las mismas ansias, estúpidas, de verte ahí sobre tus piernas, de recordar el último abrazo. Y ahí va una pastillita, caminando por mis dedos. Me pide a gritos que la trague, que la respire, cuanto antes. Y llamamos a su amigo el etanol. Entran de la mano y empiezan a desarmar todo. Y adentro mío ya no queda nada más que órganos devastados. Y estoy feliz, sé que estás bien. Estás durmiendo, saliendo, ...iendo. Lo que sea que hagas, sé que te hace feliz. No tengo por qué llegarte. Creo que debería dejarte en paz. A quien no voy a dejar en paz es a mí misma. Y nunca más vas a comerte mi dolor...nunca me voy a olvidar del centro de tu corazón...es que nunca me voy a olvidar nada.
8.8.04
Entramos, cuanto antes mejor. Afuera a punto de nevar, la calle vacía y un aire cómplice que me mira y sonríe por lo bajo. Ya sabe lo que me va a pasar, y él forma parte del plan. Adentro es el mismo aire pero arde, trago cenizas y humo, y el calor se torna insoportable. Y yo no lo siento. Todavía con una bufanda, un sobretodo, una campera y una remera. Y decido que ir a caminar es una buena idea, pero primero lo primero. Hola me das un Lucky de 20? Si. $5.50. Gracias, chau. Me doy vuelta y estoy perdida. Merodeando por ahí. No quiero subir ni bajar escaleras, las piernas no me dan. Y...y...ahí...! No...nada que ver. Entonces quedo atrapada en un espacio de 2 x 2 que no tiene rejas pero me mantiene encerrada. Hasta que veo caras conocidas y me obligan a trepar. Un escalón, Dos escalones, Tres escalones. Hasta acá llegué. Y el lugar estaba repleto de nadies. Todos se convierten en nadie. Para vos todo se convierte en nada. Y..........no, no eras. Entonces me acerco a pedir un trago, y cuando miro mi mano nada más había un vaso vacío. Vuelvo a mirar mi mano y tengo un cigarrillo por la mitad. Todo en cuestión de segundos. O pasaron horas y nunca lo noté. Entonces veo un trago enorme, de medio metro, y me acuerdo de alguna profesora diciendo que podíamos quedar en coma por excedernos con alcohol malo, o sea, alcohol de boliche. Y voy trotando hasta la barra. Coma White here I go. Y ahí...! No........no eras vos. Y se encendían luces en mi cabeza y tus ojos aparecían en cualquier lugar, y ahí estaba tu sonrisa otra vez, en la cara de alguien que nunca había visto antes. Y pienso en escapar, quiero irme de acá cuanto antes, y meterme en algún lugar donde pueda llegar a encontrarte, recorrer la ciudad en las 3 horas que quedan antes del amanecer. Pero ya no me responden las piernas, los músculos se atrofiaron y ya no controlo a mi cuerpo. No puedo escapar. Y te vuelvo a encontrar! Ah...no...Tampoco eras vos. Ya es la trigésimo tercera vez que aparecés en alguien más, y que después ya no eras más. Y ahora te veo en una esquina, contra una pared abismal, con alguien que tapa la mitad de tu cara, mientras lo besás y lo abrazás. Y apreté mi puño de tal forma, que mi mano empezó a sangrar. No sabré nunca por qué me fue negada la calma. Tengo que salir de acá, les ruego, por su bien, que no se me acerquen más. Con lo último que queda de mi conciencia me percato de mi inconciencia, y el alcohol ya no hace efecto, y el humo no sirve más para calmar. Daría todo por dormirme tranquila, sólo una noche más. Por ganarle al insomnio, a las pesadillas, al despertar. Por abrir los ojos y no estar muerta. Por acostarme y dejar de pensar, y de llorar, y de sangrar. Y mientras mi mano sigue sangrando.....y alguien me quema y no me doy cuenta. Entonces creo que ya es hora de salir, no quiero tener a quien lastimar. Y salí. Morí congelada, y venías caminando... Y me viniste a buscar y por un segundo creo que no importaba nada más. Y te vuelvo a ver y todo se empieza a borrar... No dura más de dos segundos y vuelvo a empezar.

