13.12.05

a la monstruosidad humana.
a las crueldades de las que se alimenta.
Ho-la-Flor,
có-mo-te va?’
me saluda muy hipó-crita
la- socie-dad.
Hola señora,
Hola mamá
Me parece que estoy sola
En esta suciedad
La hembra muy cansada
Muy derecha y muy doblada
Se pregunta qué pasa
Cuando ella no está en casa
Y entonces me persigue
Por cada callejón
(de una realidad que existe
solamente en su sillón)
cuando se acuesta a pensar porque le encanta saber
a la puta sociedad
qué es lo que pienso hacer
que no entiende, pero opina
le fascina opinar
yo la escucho cada día
nunca me puedo salvar:
‘ahí abajo de las sábanas
qué pasará?’
‘estarán teniendo sexo
o durmiendo de verdad?’
entonces yo te explicaría
mi querida sociedad,
que ya no voy a gastarme
en tratar de contestar
pero seguí siempre muy atenta
a toda mi sexualidad
mientras tu mundo vomita
del asco a la soledad
ahí mismo en tus narices
no para de vomitar
pero preocupate mucho
por mí y por nada más
no no no, no importa ya
preferimos al idiota
preferimos lo normal
no
no
NO.
No te vas a salvar
No importa cuánto hagas
Te vamos a eliminar.
yo no hice nada
pero claro, da igual
se es culpable de antemano
todo por homosexual.
Yo le cuento, mi estimada
Lo que podría pasar
Un estómago en el piso
Sin mí podría encontrar.
Me convertí en un peligro. Una amenaza a la integridad burguesa y sus métodos reproductivos. Me convertí en un monstruo que hay que eliminar a tiempo, porque muerde y contagia. Y ‘qué divertidooo todo’ hasta que te toca a vos. Mejor matarme, mejor hacer de mí un pedazo de algún pasado equivocado. Mejor hacer como si no existiera. Soy el chivo expiatorio preferido de los irresponsables. De los necios. Pasé mis horas salvando vidas para terminar estaqueada, atada al piso, cagada a palos.
Inmortal o inmoral, como un dolor de cabeza, algún día, espero, entenderá.