7.2.05

bueno, yo me siento.
me acomodo bien entre las espinas, y elijo quedarme. porque ya sabés como es eso de echarle sal a las heridas. entonces, abro la boca, abro las manos, y dejo que salga. dejo que se escapen todos los insectos. los piojos devoran mi cabeza. pero no importa. por más que grite nadie escucha nada. yo gritaba para despertarme. me había parecido estar despierta. pero ahora sí eh? ahora abrí los ojos bien grandes. ni se te ocurra decir algo. ya está. hoy sos pasado. yo soy pasado.
-jugamos con el pasado como si pudieramos siquiera dominar el presente-
pero hoy, yo dejo de tratar de hablar. dejo de tratar de decir y de existir. hoy de verdad, ya no importa más. cuánta soberbia. cuánto asco. dijiste todo lo que tenías para decir. yo te escuché hasta que excediste mis límites. la tolerancia no es lo que necesitabamos, es lo que nunca tuvimos. es lo que nunca necesitamos porque nunca diferimos. hasta hoy. hasta hoy te entendí. hasta hoy perdoné. hasta hoy no culpé. pero la verdad yo no sé en qué pensabas cuando decidiste hablar. no sé en qué pensabas cuando dijiste tu verdad. no sé en qué pensás. y ya no importa. todo se va. todo se fue una vez más. yo no quería. yo me até al barco que se hundía y traté de tirar para afuera. me ahogué. pero no importaba. me quedé allá abajo y si el resto no sale yo-no-sa-lgo. siempre fui idiota. ya lo sé. y acá estoy. todos salen. todos nadan. y me dejan ahí para que cuide los restos. yo lo lamento pero ya me voy. que tu desequilibrio lo cuide alguien más. ya bastante tengo con el mío. no sabía que abajo de la piel se podían esconder tantas cosas. bueno ahora ya lo sé. ya fue. chau.