15.6.06

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No te puedo ni leer, ni nombrar, ni escribir. Desde que aquel día alguien se cansó del bienestar de nosotras y lo tiró todo por la borda de un barco que igual había nacido anclado. En mi cabeza, hay nombres todo el tiempo que son ajenos que se leen con mi voz cada vez que me distraigo y los dejo salir se nombran solos, yo no los nombro, se nombran solos ellos y yo los escucho con mi voz. Me parece que te llamo pero apenas me escucho ya te dejé de llamar. Los nombres no me pertenecen no son míos, pero saben que los busco, saben que tienen un lugar en la cabeza mía, sino no aparecerían. Son pocos, son los que llama la voz mía en mi cabeza. Cada vez que me distraigo y les dejo un espacio para hablarse. Desde que te nombro por distraída en vez de nombrarte por salvación la carne se me entumeció, dejé de comer carne
Las muelas todas las noches se quieren explotar, se enfurecen y juegan a ver quién se muere primero. Las manos se secaron se pusieron frías y sin las tuyas tu nombre no se escuchó más de una vez por mes en algún error neurológico o algún escape no intencionado. Las hojas con las palabras se volvieron ilegibles, no borradas no borroneadas imposibles de leer sí para salvar lo que queda o evitar lo que viene que no va a llegar por la coherencia cronológica temporal.
Todo lo lindo se volvió recuerdo de lo lindo que pasó y se volvió feo. El fondo blanco no funcionó para escribir el fondo negro tampoco pero disimula mejor. Dejé los disfraces y el pelo en la cara en un arranque liberal que hoy me cuesta la falta de huevos para enfrentar las cosas y dejar que todo sea más espontáneo. También tomé conciencia del paso del tiempo de la mortalidad de lo imposible de lo eterno los dientes se torcieron las muelas se apretaron el frío se instaló mis manos no son NO SON violetas no son violetas con el frío las de otras personas sí las mías no y si te apretaba se ponía blanco un rato. Me arruiné la cabeza pensando en qué hacer y de tan arruinada cada vez hago menos. Pensé en cómo salvar en como cuidar en por qué todos son tan imbéciles y soy una más de todos ellos.
Perdí lo que me decías perdí la parada y tus manos y perdí tus relatos que en realidad me cuidaban y hacían las cosas por mí. Se me rapó el pelo me enfermé más te quise igual te quiero igual no sé por qué cada vez más puertas parecen pintadas en la pared pasé de ser despreciable a lamentable porque ni fui tan cobarde como el resto ni tuve tantos cojones como para terminar me desperté una mañana que era la tarde porque tengo más insomnio como ahora dejé de dormir dejé de fumar comí fumé tomé me toqué salí pensé en la muerte en la mujer que sos y en la dislexia anterior a la tuya, la más intensa pero la irreal. Me enteré de todo lo que no sabía que sigo sin preguntarte porque nunca es el mejor día, el olor de tu casa olor a deshabitada después de refugiarte en el polo para volver el olor a saliva.
Un día yo era hermosa, era buena, y ayudaba. La gente se cansó de mí. Yo me cansé del mundo y de lo inevitable. Ahora me arruinaron yo no me arruiné me arruinaron ellos, todos dijeron que no al mismo tiempo y yo presté demasiada atención ahora mi voz no quiere salir y el resto no se quiere callar porque les fascina opinarme y les fascina que sea tan opinable. Y todo me pasó por prestar demasiada atención o muy poca depende de dónde se lo mire. Ahora tengo culpas tengo odios y las culpas por los odios y los odios por los hechos y el pasado y el tiempo de mierda que no se vuelve atrás ni empujando hasta que sangren las manos y los pies y las encías de apretar. Cada vez que me quedo en silencio es porque te estoy hablando a vos y te estoy llamando en el tiempo, cada vez que hablo estoy mintiendo estoy suicidando lo que digo porque si aprendí algo nuevo es que la mejor forma de suicidar las ideas es hablándolas y yo las hablo con ineptos con cajas cerradas y se me suicidan y no vuelven a salir iguales contaminan a las demás que ya no quieren salir por lo que les pasó a las otras y entonces ya no hablo porque paraqué y casi ya no pienso porque ya llegué a todas las conclusiones llegables igual pienso todo el día todos los días esto es bastante comprensible así que prestale atención y lo vas a entender mejor que otras cosas, no es el tiempo no es nada soy yo lo que me altera un cuerpo que se vio destruirse que se vio cayendo y no se pudo agarrar que no quiere matar a nadie porque vive tengo un cuerpo vivo que se deja mirar se deja analizar y no dice nada porque paraqué una cabeza que no lo deja creerse lo que él quiere y le grita lo que piensa y todas las voces discuten constantemente no creo que esto sea algo tan bueno exageradamente bueno pero siempre creo algo así así que bueno qué bueno qué mal que está todo este mundo no nos recibe bien ahora escribo como los locos sin puntos sin comas yo me reía de estos textos con mis redacciones deliciosas pero ya te dije yo un día era hermosa y mirame ahora mirame ahora cómo quedé después de mucho mundo y pocos frenos pocos algodones para atajarme poca red por si me caía poca familia o demasiada demasiado de todo y cada tanto un Nietzsche salvador que es como una casita como una revolución algo que te abriga del frío de los mamones capitalistas católicos caóticos que destruyeron el mundo yo sola no lo puedo salvar y yo pensé me quemo la cabeza y listo un poco de alegría blanca porque así no puedo seguir pero después dije no mejor no siempre queda algo de esperanza de ver que es salvable este espacio donde soy una lesbiana de mierda una loca peligrosa una confundida una amenaza una soberbia cuidado Ginsberg! cómo te salvaste pero no de que te cite no de que te copie cada uno que te lee algo de vos se tiene que llevar tatuado y se jode no hay nada más que hacer para evitarlo porque encastrás en los espacios vacíos de la creatividad. Cuidado policía! Que te reprimen hasta el aire así algunos están joya cenan joyas y el resto se muere callado para no alterar sus músculos relajados recién humectados perfumados y masajeados por un masajista caro que vende su vida a la comodidad burguesa puedo usar esta palabra, Allen? Gracias, la tomo prestada de las épocas en las que se podía.