Chamana
yo ya sé que hiciste ofrendas de sangre a la Tierra.
yo ya sé que hiciste ofrendas de dolor a los dioses.
(todavía no fuiste reclamada, ya va a llegar el momento, por ahora todo eso es para vos)
ya sé bien que aceptaste todas las inmolaciones que te fueron posibles. Reivindicás tu existencia a través del dolor.
(Existen otras formas que preferiría que experimentaras)
Una vez seleccionaste con cuidado las hojas de plantas mágicas. Las dejaste secar, las moliste y las entregaste al fuego. Con su humo entraste en trance, purificaste a tu tribu, supiste leer el futuro. Sabemos bien que hoy conservas esas capacidades, pero no tenés árboles, no tenés fuego y no tenés tribu.
Estás esperando a ser reconstruida en este nuevo mapa social.
No entrás en la ciudad, tanto límite te hace mal, pertenecés al infinito, a las tierras sagradas que santificaron hombres de todos los tiempos.
Pertenecés a vibraciones mucho más altas, sonidos armonizantes, olores que purifican todo lo que tocan. Pertenecés a lo más puro de la naturaleza, esta ciudad te corrompe (te rompe).
Entregate al aire, al sol, llamá a tu memoria trascendental, ella es la que se acuerda sólo de lo más importante. Ella te va a decir dónde ir, qué hacer, cómo volar. Para escucharla es necesario el silencio de las voces confundidas del ego y la sensación de pertenencia a esta realidad, es necesario pensar sin palabras, las palabras encarcelan nuestros pensamientos, los condicionan, qué pasaría con un lenguaje infinito?
Volvete águila en ese silencio, volá por las montañas, desmaterializá el lenguaje, volvete una con lo que vos quieras, desplazá al tiempo, no te sientas responsable. Sólo va a pasar lo que tenga que pasar. Lo que cada instante del Tiempo llevó a que pase.
yo ya sé que hiciste ofrendas de dolor a los dioses.
(todavía no fuiste reclamada, ya va a llegar el momento, por ahora todo eso es para vos)
ya sé bien que aceptaste todas las inmolaciones que te fueron posibles. Reivindicás tu existencia a través del dolor.
(Existen otras formas que preferiría que experimentaras)
Una vez seleccionaste con cuidado las hojas de plantas mágicas. Las dejaste secar, las moliste y las entregaste al fuego. Con su humo entraste en trance, purificaste a tu tribu, supiste leer el futuro. Sabemos bien que hoy conservas esas capacidades, pero no tenés árboles, no tenés fuego y no tenés tribu.
Estás esperando a ser reconstruida en este nuevo mapa social.
No entrás en la ciudad, tanto límite te hace mal, pertenecés al infinito, a las tierras sagradas que santificaron hombres de todos los tiempos.
Pertenecés a vibraciones mucho más altas, sonidos armonizantes, olores que purifican todo lo que tocan. Pertenecés a lo más puro de la naturaleza, esta ciudad te corrompe (te rompe).
Entregate al aire, al sol, llamá a tu memoria trascendental, ella es la que se acuerda sólo de lo más importante. Ella te va a decir dónde ir, qué hacer, cómo volar. Para escucharla es necesario el silencio de las voces confundidas del ego y la sensación de pertenencia a esta realidad, es necesario pensar sin palabras, las palabras encarcelan nuestros pensamientos, los condicionan, qué pasaría con un lenguaje infinito?
Volvete águila en ese silencio, volá por las montañas, desmaterializá el lenguaje, volvete una con lo que vos quieras, desplazá al tiempo, no te sientas responsable. Sólo va a pasar lo que tenga que pasar. Lo que cada instante del Tiempo llevó a que pase.

