22.8.04

Soy prisionera de las tentaciones. De la esperanza de un olvido, que se está haciendo rogar.
Y me quieren llevar lejos, me quieren arrancar de todo lo que era y ahora no puede ser más. Pero podrían soltarme en el camino, y podría volver a morir...arrastrada por el asfalto, dejando pedazos de mí.
-Si es que queda algo-
Y si todas las piedras se ríen entonces hay que hacer algo. Traé el encendedor, yo te doy una de las telas que cuelgan de la ropa de mis recuerdos. Telas de seda. Telas de miedos.
Y mi dedo no va a deshincharse, y estoy a punto de amputarlo, y fui borrada de la lista de mi propia vida, estúpido histericismo, estúpida realidad... Estúpida yo que sigo acá.
Que ya sabía que –te- doy igual.
Mi presencia o ausencia ya no marca la diferencia, que gran error... que lástima.
Porque a veces yo estoy acá parada, pero en realidad me fui a buscar una voz, que se parezca a la tuya, que te encuentre por favor. Que entonces me enfermo de mis soledades y renuncio a todo lo que viene. Y entraste pero no acá, entraste porque me lo dijeron, y mi corazón va a estallar. Torrentes de sangre... no va a aguantarlo. Basta cuerpo de temblar.
Basta.
No se que decirte, no se como hacer...ya es tan bizarro todo.
Grr basta basta basta... qué es lo que no creés? Querés una pancarta? Lenguaje de señas?


Basta Florencia. Callate.